Maty Soriano, José Luis Piédrola y Lola Romero, los tres únicos fundadores que siguen vinculados activamente a la caseta medio siglo después, han recibido conjuntamente la Espiga de Oro 2026 en uno de los actos más emotivos del 50 aniversario de La Espiga.
La Espiga de Oro 2026 ha tenido este año un significado especial. La histórica caseta familiar de la Feria de Málaga ha aprovechado la celebración de sus 50 años para reconocer a tres personas que estuvieron en su origen y que, cinco décadas después, continúan formando parte activa de su historia: Maty Soriano, José Luis Piédrola y Lola Romero.
La entrega tuvo lugar durante el último sábado de la Feria de Málaga y dejó una imagen inédita. Por primera vez desde la creación de esta distinción, tres espigueros recibieron conjuntamente la Espiga de Oro, el máximo reconocimiento que concede la caseta.
Una Espiga de Oro 2026 marcada por el 50 aniversario
La elección de los tres homenajeados está directamente ligada al 50 aniversario de La Espiga. Soriano, Piédrola y Romero son los únicos integrantes de aquel grupo fundador que, medio siglo después, continúan participando activamente en la vida de la caseta.
El reconocimiento supone también una mirada hacia los orígenes de una de las casetas con mayor trayectoria de la Feria de Málaga. La Espiga celebra durante 2026 cinco décadas de historia con diferentes actos y homenajes destinados a recordar a quienes han contribuido a mantener vivo su carácter familiar.
La ceremonia contó con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Fiestas, Teresa Porras; la concejala de Cultura, Mariana Pineda, y la concejala de Innovación, Digitalización y Captación de Inversiones, Alicia Izquierdo.
Junto a ellos estuvieron los miembros de la caseta y las familias de los homenajeados, protagonistas también de una ceremonia en la que buena parte de la emoción estuvo precisamente en el relevo entre generaciones.
“Hoy vamos a ejercer de hijas orgullosas”
Uno de los momentos centrales llegó con la presentación de los nuevos Espigas de Oro.
María Piédrola, presidenta de La Espiga, y Rocío Gaspar, ambas hijas de los homenajeados, tomaron la palabra en representación de hermanos, hijos, nietos y del resto de integrantes de la caseta.

“Hoy vamos a ejercer de hijas orgullosas”, señalaron antes de recorrer algunos de los momentos que han marcado la trayectoria de Maty Soriano, José Luis Piédrola y Lola Romero.
Más allá de los recuerdos, sus intervenciones pusieron el foco en el legado que los tres han transmitido a las generaciones posteriores: el vínculo con Málaga, la Feria, sus tradiciones y una manera de entender La Espiga que ha permitido conservar durante cinco décadas su esencia de caseta familiar.
De los fundadores a las nuevas generaciones de La Espiga
José Luis Piédrola, Maty Soriano y Lola Romero fueron subiendo sucesivamente al escenario para recoger la distinción y dirigirse a los asistentes.
Los tres agradecieron emocionados el reconocimiento y recordaron algunos de los episodios vividos a lo largo de estos 50 años de La Espiga.
Especialmente emotivas fueron las palabras de Lola Romero, que quiso dedicar su Espiga de Oro a su marido, Chomé; a sus cuñados, Pedro Gaspar y Mari Carmen Anglada, y a sus nietos.
Precisamente estos últimos representan ahora a las nuevas generaciones que recogen el testigo de quienes pusieron en marcha la caseta hace medio siglo. El objetivo expresado durante el acto fue claro: que La Espiga siga formando parte de la Feria de Málaga durante, al menos, otros cincuenta años.
Medio siglo formando parte de la Feria de Málaga
Francisco de la Torre y Teresa Porras fueron los encargados de entregar las tres distinciones. Primero la recibió José Luis Piédrola, después Maty Soriano y, finalmente, Lola Romero.
La ceremonia terminó con una gran fotografía de familia en la que se reunieron los homenajeados, hijos y nietos, integrantes de La Espiga y representantes municipales.
El alcalde cerró el acto con unas palabras dirigidas a los tres nuevos Espigas de Oro y a una caseta que alcanza en 2026 una fecha especialmente significativa.
Cincuenta años después de su nacimiento, La Espiga ha celebrado su aniversario reconociendo precisamente a quienes estuvieron allí desde el principio. Y lo ha hecho mirando también hacia quienes tendrán la responsabilidad de mantener viva su historia en las próximas décadas.































