Si una de las cosas que te has propuesto para el nuevo curso es hacer crecer tus cuentas de Instagram, septiembre puede ser un buen momento para revisar la estrategia. La plataforma ha cambiado, el comportamiento de los usuarios también y muchas de las fórmulas que funcionaban hace unos años han perdido peso.
Finales de agosto tienen algo de enero. Volvemos de las vacaciones, reorganizamos agendas, retomamos proyectos y nos marcamos nuevos objetivos profesionales. También es habitual mirar las redes sociales y pensar que ha llegado el momento de publicar más, conseguir seguidores o darle un impulso a esa cuenta que lleva meses funcionando a medio gas.
Pero antes de llenar el calendario de publicaciones conviene saber qué está valorando Instagram en 2026.
Porque crecer ya no depende tanto de publicar constantemente ni de acumular seguidores. La plataforma presta especial atención a algo mucho más difícil de conseguir: que nuestro contenido interese de verdad.
Crecer en Instagram en 2026: los seguidores ya no lo son todo
Durante mucho tiempo, una comunidad grande prácticamente garantizaba una mayor visibilidad. Hoy no necesariamente.
Instagram distribuye cada vez más contenido en función de los intereses de cada usuario, incluso aunque proceda de cuentas que nunca ha seguido. Esto supone una buena noticia para marcas pequeñas, profesionales, negocios locales o creadores que están empezando.
Una cuenta con pocos seguidores puede conseguir un alcance considerable si una publicación despierta suficiente interés.Y ocurre también lo contrario: tener miles de seguidores no garantiza que todos ellos vean lo que publicamos.
Por eso, antes de plantearnos como objetivo simplemente “ganar seguidores”, quizá sea más útil preguntarnos qué tipo de contenido puede conseguir que alguien que no nos conoce se detenga.
Compartir se ha convertido en una de las señales más importantes
Los likes siguen existiendo, pero ya no cuentan toda la historia. Una de las acciones que más información aporta a Instagram sobre el valor de una publicación es que alguien decida compartirla con otra persona. Ese gesto tan habitual de enviar un Reel por mensaje privado acompañado de un “mira esto” dice mucho. Significa que el contenido ha traspasado el simple consumo. Ha provocado una reacción.
Por eso, al preparar la estrategia de Instagram para este nuevo curso puede resultar útil hacerse una pregunta muy sencilla antes de publicar:
¿Alguien le enviaría esto a un amigo?
Las publicaciones útiles, divertidas, emocionales o capaces de hacer que nos sintamos identificados suelen tener más posibilidades de circular. También los guardados son importantes.
Un consejo, una receta, una recomendación, una lista de lugares, un tutorial o una información que queremos consultar más adelante tienen una vida mucho más larga que una publicación que simplemente miramos durante dos segundos.
Los Reels siguen siendo la principal vía para llegar a gente nueva
Si el objetivo para septiembre es ganar alcance en Instagram, el vídeo corto seguirá siendo uno de los formatos que merece mayor atención. Los Reels permiten que una publicación salga de nuestra comunidad habitual y llegue a usuarios que todavía no conocen la cuenta. Pero hay una condición: conseguir que se queden mirando. Los primeros segundos son fundamentales.
No hace falta empezar gritando ni recurrir constantemente a titulares exagerados. Pero sí ofrecer desde el principio una razón para continuar.
- Una pregunta.
- Una imagen potente.
- Una frase que despierte curiosidad.
- Una situación reconocible.
- O simplemente explicar rápidamente qué va a encontrar la persona si permanece viendo el vídeo.
La retención —el tiempo que pasamos viendo una publicación— se ha convertido en otra señal relevante. Por eso no siempre funciona mejor el Reel más producido. Funciona el que consigue mantener nuestra atención.
Septiembre puede ser también el momento de enseñar más y producir menos
Existe otra tendencia especialmente interesante para quienes gestionan sus propias redes sociales: la vuelta a un contenido más natural.
Durante años hemos visto perfiles perfectamente ordenados, fotografías extremadamente cuidadas y vídeos editados hasta el último segundo. La inteligencia artificial ha añadido además una enorme cantidad de contenido técnicamente impecable.Precisamente por eso empieza a adquirir más valor lo que transmite humanidad.
- El detrás de cámaras.
- Un proceso de trabajo.
- Una conversación.
- Una explicación directa mirando a cámara.
- El antes y el después.
- Los errores.
- Las personas que forman parte de un proyecto.
No significa abandonar la estética ni la profesionalidad. Significa recordar que las redes sociales funcionan mejor cuando detrás de una marca podemos reconocer a alguien.
Para muchas empresas y profesionales, septiembre puede ser un buen momento para dejar de intentar parecer una gran compañía y empezar a enseñar precisamente aquello que les diferencia.
El SEO también importa en Instagram
Hay otro cambio que conviene incorporar a la estrategia del nuevo curso. Instagram también se ha convertido en buscador. Entramos para localizar restaurantes, tendencias, tiendas, destinos, recetas, ideas de decoración, profesionales o planes. Por eso las palabras que utilizamos al escribir los textos de nuestras publicaciones tienen importancia.
Si hablamos de moda flamenca, conviene decir “moda flamenca”. Si recomendamos restaurantes en Málaga, esas palabras deben aparecer. Si ofrecemos un servicio de decoración de interiores, debemos explicar claramente qué hacemos.
El SEO en Instagram empieza por escribir textos comprensibles tanto para las personas como para la propia plataforma.
Los hashtags pueden seguir ayudando a clasificar una publicación, pero han perdido buena parte del protagonismo que tuvieron hace años. Ya no parece necesario terminar cada texto con una nube interminable de etiquetas. Menos hashtags y más contexto.
No abandones los carruseles
Entre tanto vídeo, los carruseles siguen teniendo mucho que decir. Son especialmente eficaces cuando queremos desarrollar una idea, explicar algo paso a paso o contar una historia. Además, obligan al usuario a interactuar con la publicación.
- Deslizar.
- Leer.
- Volver atrás.
- Permanecer. Todo ese tiempo transmite interés.
Pueden funcionar especialmente bien para consejos, listas, transformaciones, recomendaciones, pequeñas guías o contenidos educativos. El secreto está muchas veces en la primera imagen. Tiene que existir una razón para querer ver la segunda.
Prueba antes de decidir qué funciona
Instagram dispone además de los Trial Reels, una herramienta que permite probar determinados vídeos primero entre usuarios que no siguen una cuenta. Es una forma interesante de comprobar si una idea funciona fuera de nuestra comunidad habitual. Porque nuestros seguidores ya nos conocen. Saben quiénes somos. Entienden nuestra trayectoria.
Una persona que descubre nuestro contenido por primera vez no tiene ninguna de esas referencias.
Si conseguimos que también ella se quede mirando, guarde o comparta la publicación, probablemente hemos encontrado un formato interesante que merece seguir explorando.
Antes de llenar septiembre de publicaciones, revisa tu estrategia
La vuelta del verano suele venir acompañada de buenos propósitos.
- Publicar tres veces por semana.
- Hacer más vídeos.
- Conseguir más seguidores.
- Actualizar las Stories cada día.
Puede estar bien. Pero publicar más no significa necesariamente crecer más. Quizá este nuevo curso merezca la pena sustituir la cantidad por intención. Analizar qué contenidos han funcionado durante los últimos meses. Comprobar cuáles consiguieron más compartidos. Ver cuáles guardó la gente. Descubrir qué vídeos llegaron a usuarios nuevos. Y, sobre todo, identificar qué tenemos realmente que contar.
Porque podemos conocer el algoritmo, utilizar palabras clave, probar Reels, estudiar tendencias y elegir cuidadosamente la hora de publicación. Pero ninguna estrategia sustituye a una buena idea.
Si quieres crecer en Instagram este curso, empieza por estas tres preguntas
Antes de publicar cualquier contenido durante septiembre, prueba a responderlas:
¿Consigue detenerme en los primeros segundos?
¿Aporta algo que alguien pueda querer guardar o compartir?
¿Deja claro quién soy, qué hago o por qué debería seguir esta cuenta?
Si las tres respuestas son afirmativas, probablemente estaremos bastante más cerca de crecer que publicando simplemente porque “hoy toca”. El nuevo curso puede ser un buen momento para dejar de perseguir al algoritmo y empezar a entender mejor a las personas que están al otro lado de la pantalla.














