La Espiga celebra su 50 aniversario como una de las casetas familiares más emblemáticas de la Feria de Málaga. La entidad conmemoró medio siglo de vida con un acto institucional en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, donde se rindió homenaje a sus socios fundadores y se presentó el cartel conmemorativo de esta efeméride.
Más de un centenar de personas participaron en una cita cargada de emoción, recuerdos y orgullo espiguero. El encuentro reunió a representantes institucionales, socios fundadores, antiguos presidentes, trabajadores, familiares, amigos y personas vinculadas a la trayectoria de una caseta que nació en 1976 como un proyecto entre amigos y que, cinco décadas después, continúa siendo una referencia dentro del patrimonio festivo de la ciudad.
La Espiga celebra su 50 aniversario con un acto en el Ayuntamiento de Málaga
El acto contó con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y de la concejala de Cultura, Mariana Pineda, junto a una amplia representación de la familia de La Espiga. Entre los asistentes se encontraban socios fundadores, antiguos presidentes, Espigas de Oro y entidades vinculadas a la historia de la caseta, como Carlos Álvarez, la Peña Juan Breva, Nuevo Futuro, Unicaja Baloncesto o Fundación Olivares.
La presidenta de La Espiga, María Piédrola, puso el acento en el significado profundo de esta celebración. En su intervención recordó que la entidad representa mucho más que una caseta de feria. Su historia está construida sobre la amistad, la familia, la tradición y el amor por Málaga.
Piédrola agradeció también al Ayuntamiento de Málaga la cesión del Salón de los Espejos para un acto que quiso ser, ante todo, un reconocimiento a todas las personas que han contribuido a mantener viva La Espiga durante estos cincuenta años.
Homenaje a los socios fundadores de La Espiga
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue el homenaje a los socios fundadores. La celebración incluyó la proyección de un vídeo histórico en el que Pedro Gaspar, uno de los fundadores ya fallecido, relataba los orígenes de la caseta.
Tras la proyección, se reconoció públicamente a los fundadores que siguen vinculados a la memoria de La Espiga: Ramón Gómez Ravassa, Manuel Ruiz, José Rosón y Siro Altamirano. También recibió un recuerdo conmemorativo Mari Carmen Anglada, viuda de Pedro Gaspar.
El homenaje sirvió para recordar el impulso de quienes, en 1976, pusieron en marcha un proyecto que ha sabido mantenerse fiel a su esencia. Medio siglo después, La Espiga conserva ese carácter familiar y cercano que la ha convertido en una de las casetas más queridas de la Feria de Málaga.
Andrés Mérida firma el cartel del 50 aniversario
La conmemoración sirvió también para presentar oficialmente el cartel del 50 aniversario de La Espiga, obra del artista malagueño Andrés Mérida. El creador mantiene una estrecha vinculación con la entidad y ha firmado numerosos carteles para la caseta a lo largo de los años.

El descubrimiento de la obra estuvo protagonizado por el propio Andrés Mérida, la presidenta María Piédrola y el alcalde Francisco de la Torre. El cartel se suma así a la memoria visual de una entidad que ha sabido cuidar sus símbolos y mantener viva su identidad dentro de la Feria.
Espiga de Oro Conmemorativa 2026
Durante el acto se anunció la concesión de la Espiga de Oro Conmemorativa 2026 a Lola Romero, Mati Soriano y José Luis Piédrola. El reconocimiento distingue su fidelidad y compromiso con la entidad durante sus cincuenta años de historia.
Los tres galardonados representan a la única generación de socios que ha permanecido vinculada de forma ininterrumpida a La Espiga desde sus inicios. La entrega de esta distinción tendrá lugar el último sábado de Feria en la Caseta de La Espiga.
Una caseta ligada al patrimonio festivo de Málaga
El alcalde de Málaga cerró el acto poniendo en valor la aportación de La Espiga al patrimonio festivo y social de la ciudad. Francisco de la Torre destacó el papel que la caseta ha desempeñado en la conservación de las tradiciones de la Feria de Málaga y en la transmisión de sus valores entre generaciones.
La conmemoración concluyó con la actuación del coro de La Espiga, que interpretó la tradicional sevillana de la entidad junto a los asistentes. Fue el broche final a una jornada marcada por la emoción, la memoria compartida y el sentimiento de pertenencia.
Un año de celebraciones para recordar medio siglo de vida
Con este acto, La Espiga inicia un año de celebraciones para conmemorar sus primeros cincuenta años de historia. La entidad reafirma así su compromiso con la Feria de Málaga y con el legado de quienes hicieron posible que aquel proyecto nacido entre amigos siga hoy plenamente vivo.
Entre las actividades previstas se encuentra la gala conmemorativa del próximo 17 de julio, una exposición de mantones en la Peña Juan Breva, una misa conmemorativa y otras sorpresas que se irán dando a conocer durante los próximos meses.
La programación especial ya ha incluido la Fiesta de la Primavera, celebrada hace unas semanas, en la que se recaudaron más de 1.500 euros destinados al Teléfono de la Esperanza de Málaga, entidad que también cumple este año su 50 aniversario.
La Espiga celebra así medio siglo de historia mirando al futuro sin perder de vista sus raíces: la amistad, la familia, la tradición y una forma de entender la Feria de Málaga como espacio de encuentro entre generaciones.

























