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Manolo García (El último de la Fila) demuestra en Fuengirola que sigue siendo el rey

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Manolo García (El último de la Fila) demuestra en Fuengirola que sigue siendo el rey

El Último de la Fila rompió anoche tres décadas de silencio con un concierto histórico en Marenostrum Fuengirola. La banda inició su gira de reencuentro ante 18.000 personas en una cita marcada por la emoción, la memoria y dos horas de música ininterrumpida.

El Último de la Fila vuelve a los escenarios en Fuengirola

No era una cita cualquiera. Las entradas para el concierto se agotaron en apenas dos horas, un año antes de la cita con el escenario. Había expectación y ganas, muchas ganas. El recinto Marenostrum Fuengirola se convirtió en el epicentro de un regreso largamente esperado. El Último de la Fila, la banda que puso banda sonora a los amores y desamores de varias generaciones, volvía a los escenarios después de tres décadas de silencio.

Fuengirola era el punto de partida de esta nueva gira y el lugar que reunió a seguidores llegados desde todos los puntos de España, incluso una amplía representación de las Islas Canarias. Un kilómetro cero cargado de simbolismo para un público que no acudía únicamente a escuchar canciones, sino a reencontrarse con una parte importante de su propia historia y de sus recuerdos de juventud.

 

Marenostrum Fuengirola, escenario de una noche histórica

Cerca de 18.000 personas se reunieron en el recinto junto al mar para asistir a uno de los regresos musicales más esperados del año.

El perfil del público dibujaba con claridad el mapa emocional de la noche: una generación con una media de edad en torno a los 50 años, que creció con las letras de Manolo García y Quimi Portet y que acudió al concierto con una efusión propia de la adolescencia.

Antes de disfrutar de las letras y la música del mítico grupo, la sorpresa llegó en forma de ranchera. Un grupo de mariachis, con una  voz femenina al frente, recorrió el recinto animando al público. Fue un preludio festivo que conectó con el ambiente de celebración y anticipó, casi sin saberlo, uno de los momentos más especiales del cierre.

Dos horas de música ininterrumpida

Aunque el tiempo ha pasado por los componentes de la banda y también por su público, la energía desplegada en el recinto desmintió cualquier idea de simple nostalgia.

Fueron dos horas de música ininterrumpida. Un viaje por un repertorio que sigue moviéndose entre la poesía popular y ese imaginario propio que convirtió a El Último de la Fila en una banda única dentro del pop-rock español.

Manolo García y Quimi Portet demostraron que la química que los convirtió en referentes no ha perdido fuerza. Las canciones sonaron con entrega y con una conexión inmediata con un público que respondió de principio a fin.

 

 

Manolo García y Quimi Portet mantienen intacta la conexión

La conexión entre escenario y público fue total. No hubo distancia entre la banda y el público, sino una comunión física y emocional sostenida durante todo el concierto. De hecho, Manolo García bajó en varias ocasiones para estar más cerca de los que, en muchos casos, llevaban haciendo cola desde las 10 de la mañana para estar en primera fila.

Sonaron los himnos de siempre, cada canción activaba una memoria compartida y acompañaban la voz de García con los cánticos del recinto al unísono.

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El cierre con “Sigo siendo el rey”

El final del concierto se alejó de cualquier guion previsto. En un gesto de espontaneidad, Manolo García terminó retando a su propia banda para improvisar una versión de “Sigo siendo el rey”.

El momento tuvo algo de juego, de celebración y de declaración simbólica. Un guiño directo al estado de gracia del artista y a la vigencia en la actualidad de su música, aunque hayan pasado tres décadas de la disolución del grupo.

Antes de las luces finales, el cantante agradeció al público su entrega, su presencia y el hecho de seguir ahí después de tantos años de ausencia.

Fuengirola fue testigo de que Manolo García, efectivamente, sigue siendo el rey.

Fotos: Marenostrum Fuengirola

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