Málaga ha sido designada Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2026/2027 por la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía. La ciudad recoge el testigo de Gdansk, en Polonia, donde se ha anunciado el relevo durante el V Congreso Europeo de Gastronomía, celebrado bajo el lema “Memory and Future”.
Málaga, nueva Capital Europea de la Cultura Gastronómica
La ciudad de Málaga suma un nuevo reconocimiento a su proyección internacional. La Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía ha elegido a la capital malagueña como Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2026/2027, una distinción honorífica que cada año recae en una ciudad europea representativa por su identidad culinaria, su capacidad de innovación y su papel en la evolución de la gastronomía contemporánea.
El anuncio se ha realizado en Gdansk, en el marco del V Congreso Europeo de Gastronomía y de la conferencia New Trends in Tourism 2026/2027, celebrados los días 16 y 17 de abril en el European Solidarity Centre. Málaga toma así el relevo de la ciudad polaca, que ha ostentado la capitalidad durante el último año.
La distinción supone para Málaga una oportunidad para reforzar su papel como destino gastronómico mediterráneo, vinculado al producto local, la sostenibilidad, la cultura culinaria y la conexión entre territorio, ciudadanía y visitantes.
Un reconocimiento a la gastronomía malagueña
La Capitalidad Europea de la Cultura Gastronómica contempla el desarrollo de actividades, eventos e iniciativas durante todo el año. El objetivo es dar a conocer la gastronomía de los países europeos y de la ciudad que recibe el título, además de promover una evolución positiva de la cocina dentro del marco de la Nueva Gastronomía del siglo XXI.
En el caso de Málaga, el programa previsto girará en torno a varios ejes: cultura, gastronomía mediterránea y sostenible, innovación, cocina contemporánea, educación, transferencia de conocimiento, participación ciudadana y proyección internacional.
La iniciativa busca proteger el patrimonio gastronómico, impulsar prácticas sostenibles, fortalecer la formación profesional y consolidar redes de cooperación europeas con vocación de continuidad más allá de 2026.
Una candidatura con respaldo institucional y profesional
La candidatura malagueña ha estado representada en Gdansk por una delegación institucional y profesional encabezada por el concejal delegado de Turismo y Promoción de la Ciudad, Jacobo Florido.
A la delegación se han sumado María Francisca Caracuel, vicepresidenta de Atención al Municipio de la Diputación de Málaga; Manuel Tornay, presidente de la Academia Gastronómica de Málaga; y Javier Frutos, presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga, Mahos.
La presencia de representantes públicos, académicos y del sector hostelero refuerza el carácter transversal de una capitalidad que no solo mira a la cocina como reclamo turístico, sino también como motor cultural, económico y social.
La sardina como símbolo de la capitalidad gastronómica
La capitalidad cuenta además con una identidad visual propia, concebida para reflejar los valores principales de la gastronomía malagueña. La sardina ocupa un lugar central en el diseño como uno de los grandes símbolos de la cultura culinaria local.
El logotipo incorpora tres elementos verticales que representan a los tres sujetos que intervienen en el hecho gastronómico: el productor, quien elabora y quien disfruta de la experiencia.
La composición horizontal evoca las fortalezas del territorio malagueño a través del color. Los tonos marrones, ocres y verdes remiten a la tierra y los espacios de cultivo; los verdes y amarillos al producto, la fruta, la uva y el aceite; y los azules, junto a la referencia solar, conectan con la ciudad, el mar y la luz mediterránea.
Gastronomía, territorio y futuro
Con este reconocimiento, Málaga entra en una red europea de capitalidades gastronómicas que ya ha distinguido en ediciones anteriores a ciudades como Oeiras, Estocolmo, Madrid y Gdansk.
La elección de Málaga llega en un momento de consolidación de la ciudad como destino cultural, turístico y gastronómico. La capitalidad permitirá poner el foco en una cocina ligada al producto de proximidad, al mar, a la huerta, al aceite, a la uva, a la tradición y a las nuevas formas de entender la experiencia gastronómica.
Para Málaga, el reto será convertir esta distinción en una programación capaz de implicar al sector, atraer visitantes, generar conocimiento y acercar la gastronomía a la ciudadanía. Una oportunidad para mostrar que la cocina malagueña no solo se disfruta en la mesa, sino que también forma parte de la identidad, la memoria y el futuro de la ciudad.

Un reconocimiento a la gastronomía malagueña









