La iniciativa contará con 40.000 euros y se desarrollará durante tres años, con un equipo científico formado por ocho expertos de universidades nacionales e internacionales.
En lugar de hablar solo de “nuevas herramientas”, el proyecto propone mirar la tecnología como un fenómeno que transforma la forma de vivir, decidir y relacionarnos con la naturaleza. Y lanza una pregunta incómoda, pero útil: ¿cómo habitar la tierra sin reducirla a un mero recurso?
Una investigación sobre tecnología, libertad y naturaleza
El trabajo parte de una idea central: revisar cómo se ha entendido la libertad cuando se asocia a una fuerza “productiva” y transformadora. Según el planteamiento del proyecto, esa visión ha influido en el modo en que se concibe nuestra relación con la naturaleza y con el mundo.
La investigación plantea que hoy conviene mirar también el reverso de ese impulso. No para negar el progreso, sino para poner sobre la mesa alcance, límites y riesgos de una libertad entendida solo como capacidad de transformar.
Aquí está el giro interesante en clave de sociedad: no se trata de “tecnología buena” o “tecnología mala”. Se trata de criterio. Y de qué tipo de relación construimos con lo natural cuando todo puede optimizarse, acelerarse y explotarse.
Heidegger y la ecofilosofía como marco de debate
El proyecto se apoya en el pensamiento del filósofo alemán Martin Heidegger (1889–1976), especialmente en su reflexión sobre la técnica y su revisión de la noción de libertad. Desde ahí, busca articular un nuevo paradigma de la subjetividad y una nueva comprensión de la naturaleza.
Este enfoque se vincula al debate internacional de la ecofilosofía, una corriente que integra filosofía y ecología para responder a la situación ecológica actual desde un plano cultural y conceptual, no solo técnico.
En términos sencillos: la investigación invita a pensar qué perdemos cuando la tierra se percibe como un “fondo de reservas” destinado a la explotación. Y qué alternativas existen para habitar sin convertir el entorno en inventario.
Un equipo internacional y tres años de trabajo
Alejandro Rojas liderará un equipo científico integrado por ocho expertos de universidades nacionales e internacionales. El proyecto se desarrollará durante tres años, con una dotación de 40.000 euros.
La dimensión internacional refuerza una idea de fondo: la tecnificación no es un fenómeno local. Tampoco lo son sus efectos. Pensarlo con distintas miradas ayuda a evitar lecturas simplistas y a sostener un debate más fino.
Fundación Ramón Areces: apoyo a la investigación en Humanidades
La Fundación Ramón Areces tiene como finalidad contribuir a crear una estructura científica y tecnológica sólida en España, para mejorar la vida de las personas y buscar soluciones a retos de futuro en ámbitos científicos, educativos, culturales, sociales y económicos.
Con esta convocatoria, que celebra su segunda edición, la Fundación busca promover la investigación en Humanidades y fomentar la educación, la divulgación y la cultura.
Por qué importa en clave de sociedad
Hay proyectos que plantean preguntas mejor formuladas. ‘Habitar la tierra en un mundo tecnificado’ coloca una en el centro: cómo vivir con tecnología sin que el mundo se convierta solo en material disponible.
En tiempos de urgencia y velocidad, esta línea de investigación propone algo poco frecuente: parar, nombrar el problema y revisar el marco mental desde el que decidimos. Y hacerlo desde una universidad pública, con apoyo a la I+D en Humanidades.




Fundación Ramón Areces: apoyo a la investigación en Humanidades







