La artista visual Marta Bernad ha presentado por primera vez su trabajo en Nueva York con “MIZUIRO”, una pieza creada específicamente para la exposición internacional Intersecciones e Identidad. La muestra, celebrada en La Nacional – Spanish Benevolent Society de Manhattan, supone un nuevo paso en la proyección internacional de la artista y conecta tres lugares fundamentales en el proceso creativo de la obra: Japón, Estepona y Nueva York.
El estreno neoyorquino llega además en un año especialmente relevante para Bernad, marcado por nuevos proyectos expositivos, su experiencia artística en Japón y la evolución de un lenguaje propio en el que pintura, grabado, materia y experimentación comienzan a confluir.
“MIZUIRO”: de Japón y Estepona a Manhattan
El viaje de “MIZUIRO” comenzó mucho antes de su llegada a Manhattan. La pieza nació a partir de la experiencia de Marta Bernad en una residencia artística en Japón, donde profundizó en el mokuhanga, la técnica tradicional japonesa de grabado en madera.
Durante esa estancia trabajó también con papel washi artesanal de Echizen, localidad japonesa con más de 1.500 años de tradición en la fabricación de este tipo de papel. La investigación iniciada allí continuó después en Artelier 21, su estudio-galería en Estepona, antes de culminar con la presentación de la obra en Nueva York. Ese recorrido geográfico forma parte de la propia identidad de la pieza. “MIZUIRO” no es únicamente una obra trasladada de un lugar a otro, sino el resultado de experiencias y técnicas que se han ido incorporando durante el proceso creativo.
La artista reconoce la carga emocional de ese itinerario: “Hay algo muy bonito en pensar que una obra que comenzó en Japón, que ha seguido creciendo conmigo en Estepona, y termine encontrando su lugar en Nueva York. Ciudad con la que creo que todos los artistas hemos soñado alguna vez y vivirlo con mi propia obra ha sido muy emocionante”.

Capas, transparencias, pigmentos, papel y seda
En “MIZUIRO”, Marta Bernad lleva la investigación desarrollada en Japón hacia un lenguaje contemporáneo construido a través de capas, transparencias, pigmentos, papel y seda.
La pieza se presenta suspendida, haciendo que la luz y la percepción del espectador intervengan en la forma de contemplarla. El resultado profundiza en algunas de las cuestiones que están definiendo el trabajo reciente de la artista: el equilibrio entre geometría y materia, control y azar, precisión y transformación.
La influencia japonesa no se plantea así como un elemento meramente estético. Forma parte de un proceso de investigación técnica y conceptual que Bernad está incorporando a su propia manera de entender la creación.

Marta Bernad consolida un año de proyección internacional
La presentación de Marta Bernad en Nueva York se produce en un momento de crecimiento de su trayectoria. Durante 2026 ha desarrollado nuevos proyectos expositivos en Madrid y Zaragoza y ha sido seleccionada para realizar el Cartel Oficial de la Feria Mayor de Estepona 2026. Paralelamente, ha seguido profundizando en una línea creativa en la que pintura y grabado comienzan a encontrarse de una forma cada vez más personal.
“Este año está siendo un punto de inflexión. Siento que todo el recorrido de los últimos años empieza a confluir en un lenguaje cada vez más mío y, al mismo tiempo, ese lenguaje empieza a llevarme a nuevos lugares”, explica.
Nueva York se incorpora ahora a ese mapa creativo después de Japón y de su trabajo continuado desde Estepona.
Ocho artistas de cinco países en “Intersecciones e Identidad”
La exposición colectiva Intersecciones e Identidad reunió en Manhattan a ocho artistas procedentes de cinco países y congregó a profesionales y público relacionado con el arte, la cultura, el cine y la comunicación. Entre los asistentes se encontraban también el periodista español José Ángel Abad y el artista malagueño José Luis Puche.
La muestra reunió las propuestas de Gabriela Armenteros, Marta Bernad, Graciela Cassel, Ingrid Haubrich, Julia Justo, How Lau y Maku López, con trabajos procedentes de diferentes generaciones, contextos y lenguajes artísticos.
La jornada incluyó además la presentación de la novela 10.000 millas en mis zapatos, de la periodista Guadalupe Sánchez, y permitió al público conversar directamente con los artistas sobre sus respectivas propuestas.


El hilo rojo conecta las historias de Manhattan
Uno de los elementos conceptuales que vertebró la experiencia fue el hilo rojo, convertido en símbolo de Intersecciones e Identidad.
La propuesta parte de la antigua leyenda oriental sobre un hilo invisible que conecta a las personas destinadas a encontrarse. En esta ocasión, el hilo salió del espacio expositivo y recorrió distintos puntos reconocibles de Nueva York antes de llegar a La Nacional.
El concepto terminó materializándose en una intervención artística colectiva en vivo dirigida por Ingrid Haubrich y Marta Bernad. Los asistentes fueron invitados a escribir en un papel qué conexión los había llevado hasta Nueva York para incorporarlo después a una instalación tejida en rojo.
De esta manera, las diferentes historias y recorridos personales del público terminaron formando parte físicamente de una misma pieza artística.
La Nacional y la memoria de la “Little Spain” de Nueva York
El escenario elegido añadió otro significado a la exposición. La Nacional – Spanish Benevolent Society, fundada en 1868, es la institución cultural española más antigua de Estados Unidos y uno de los últimos vestigios de la histórica Little Spain de Manhattan.
La celebración de Intersecciones e Identidad coincidió, además, con un momento especialmente simbólico para este enclave. La exposición tuvo lugar durante la semana del arte de Nueva York y apenas dos días después de que la ciudad reconociera oficialmente el legado español de la zona incorporando al callejero la denominación “Little Spain–La Nacional Way”, en la esquina de West 14th Street con la Octava Avenida.
La nueva denominación reconoce la memoria de las generaciones de inmigrantes españoles que durante más de un siglo dejaron su huella en este rincón de Manhattan. El contexto encajaba especialmente con el planteamiento de una exposición construida precisamente alrededor de conceptos como identidad, procedencia, encuentros y conexiones entre territorios.
“Intersecciones e Identidad” continuará en 2027
Nueva York tampoco será el último destino del proyecto. Tras la acogida de esta primera edición, Intersecciones e Identidad plantea su continuidad como una propuesta capaz de transformarse incorporando nuevos territorios, artistas e historias.
El proyecto ya trabaja en su próxima parada para 2027: República Dominicana, donde pretende mantener su esencia y sumar nuevas voces.
Para Marta Bernad, la experiencia neoyorquina tampoco representa una meta definitiva. Es una nueva etapa dentro de una trayectoria que durante los últimos años ha ampliado sus fronteras geográficas y creativas.
“Lo bonito es sentir que Nueva York no termina nada. Al contrario, abre nuevas posibilidades. Siento que todo el trabajo de estos años empieza a encontrar nuevos lugares donde crecer”.
Japón ha aportado nuevas técnicas y materiales; Estepona continúa siendo el espacio desde el que desarrolla buena parte de su trabajo, y Nueva York se suma ahora como nuevo escenario para mostrarlo.















