El 14 de marzo se celebra el Día Mundial de la Endometriosis, una fecha que vuelve a poner el foco en una enfermedad ginecológica crónica que sigue pasando desapercibida para muchas mujeres. Dolor pélvico persistente, reglas incapacitantes o molestias durante las relaciones sexuales son algunas de las señales que pueden alertar de esta patología, todavía infradiagnosticada y demasiado a menudo confundida con molestias “normales” del ciclo menstrual.
Con motivo de esta jornada, Nara Seguros insiste en la importancia de conocer los síntomas de la endometriosis y de no restar importancia al dolor cuando interfiere en la vida diaria. La falta de información y la normalización del malestar menstrual siguen retrasando el diagnóstico de muchas pacientes durante años.
Qué es la endometriosis y por qué cuesta tanto detectarla
La endometriosis es un trastorno, habitualmente doloroso, que se produce cuando un tejido similar al endometrial crece fuera del útero. Puede afectar a los ovarios, a las trompas de Falopio y al tejido que recubre la pelvis.
Ese tejido responde a las hormonas del ciclo menstrual del mismo modo que lo haría dentro del útero: se engrosa, se descompone y sangra. El problema es que, al encontrarse fuera de su lugar natural, no puede eliminarse con normalidad. Como consecuencia, puede generar inflamación, irritación en los tejidos cercanos y, en algunos casos, adherencias o cicatrices internas.
Se trata de una enfermedad frecuente. Aun así, su conocimiento social sigue siendo limitado. Muchas mujeres tardan tiempo en poner nombre a lo que les ocurre porque han asumido durante años que el dolor menstrual intenso entra dentro de lo habitual.
Síntomas de la endometriosis que no conviene ignorar
El síntoma más característico es el dolor pélvico asociado a la menstruación, una dismenorrea que suele ser más intensa de lo normal y que, además, puede empeorar con el tiempo. Pero no es la única señal.
Entre los síntomas más habituales están el dolor abdominal fuera del periodo menstrual, las molestias durante las relaciones sexuales, las menstruaciones más abundantes, el dolor al defecar o al orinar, los problemas de fertilidad, las náuseas, los vómitos y una sensación continuada de cansancio, fatiga o mareo.
No todas las mujeres lo viven igual. Hay casos en los que las molestias son leves y otros en los que el dolor condiciona de forma clara la rutina, el trabajo, la vida social y el bienestar emocional. Esa diferencia en la intensidad también complica en ocasiones que se identifique a tiempo.
Posibles causas y factores relacionados
La causa exacta de la endometriosis todavía no se conoce con certeza, aunque existen varios factores que podrían estar relacionados con su aparición. Entre ellos se encuentran la menstruación retrógrada, cuando parte del sangrado menstrual fluye hacia la cavidad pélvica en lugar de salir del cuerpo; factores inmunitarios que impiden eliminar correctamente ese tejido fuera del útero; el transporte de células endometriales por el sistema linfático o sanguíneo; y determinadas alteraciones hormonales o celulares.
La investigación sigue avanzando, pero el gran reto no está solo en comprender mejor la enfermedad, sino en reducir el tiempo que transcurre entre los primeros síntomas y el diagnóstico.
Escuchar al cuerpo también es salud
Uno de los mensajes centrales de esta campaña es claro: no todo dolor menstrual debe normalizarse. Cuando el malestar es intenso, persistente o limita la actividad cotidiana, conviene consultar con un especialista.
La endometriosis no siempre se ve, pero sí puede alterar de forma profunda la calidad de vida. Por eso, reconocer las señales, acudir a revisión y hablar de este problema con naturalidad resulta clave para avanzar en prevención, diagnóstico y tratamiento.
En un contexto en el que muchas mujeres siguen conviviendo con síntomas sin respuesta, el Día Mundial de la Endometriosis sirve para recordar algo básico: escuchar al cuerpo no es exagerar, es cuidarse.











