Más de 500 asistentes y cerca de 40 profesionales participaron en Jaén en la séptima edición del Congreso Andaluz de Personas con Cáncer y Familiares, organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer. La cita puso el foco en la humanización de la atención, el acompañamiento integral y la necesidad de reducir las desigualdades que provoca el diagnóstico oncológico.
Un encuentro centrado en las personas
El Palacio de Congresos de Jaén (IFEJA) acogió el pasado 6 de marzo una jornada que reunió a pacientes, familiares, voluntariado, profesionales sanitarios, personal investigador y representantes institucionales. El objetivo fue claro: abrir un espacio de diálogo útil para mejorar la atención a quienes conviven con el cáncer y a su entorno más cercano.
El congreso andaluz de personas con cáncer se consolida así como una cita de referencia en Andalucía para analizar los retos actuales de la enfermedad desde una perspectiva amplia. No solo se habló de tratamiento, sino también de escucha, apoyo emocional, acompañamiento social, prevención e investigación.
La humanización de la atención oncológica, en el centro del debate
La inauguración institucional contó con la participación del presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer, Ramón Reyes; el presidente de la entidad en Jaén, Antonio Ruano; el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno; y el vicepresidente primero de la Diputación de Jaén, Juan Latorre. Durante la apertura, los intervinientes coincidieron en la necesidad de situar a las personas en el centro de las políticas sanitarias y reforzar tanto la prevención como la investigación.
Uno de los mensajes más rotundos de la jornada fue el de Ramón Reyes, que definió el cáncer como “un problema estructural que necesita un abordaje de Estado”. Su intervención insistió en que, junto a la respuesta clínica, siguen existiendo necesidades emocionales, sociales y de acompañamiento que deben ser atendidas de forma real y continuada.
Ese enfoque conecta con una demanda cada vez más visible entre pacientes con cáncer y familiares: recibir una atención que no se limite al tratamiento médico. La experiencia de la enfermedad afecta a la salud mental, a la vida laboral, a la economía del hogar y a la red de cuidados. De ahí que la humanización de la atención oncológica se haya convertido en una prioridad dentro del debate sanitario y social.
Datos, investigación y apoyo emocional: los tres grandes ejes
El programa incluyó tres mesas redondas. La primera abordó la importancia de los datos y los sistemas de seguimiento frente al cáncer, con la participación de especialistas vinculados al Registro del Cáncer de Granada, la Escuela Andaluza de Salud Pública y el Hospital Universitario de Jaén. La segunda se centró en el valor de una investigación oncológica de calidad, con voces del ámbito universitario y hospitalario de Granada, Málaga y Sevilla.
La tercera mesa puso el foco en el apoyo emocional en cáncer y en las necesidades sociales que acompañan al proceso oncológico. En este bloque participaron perfiles vinculados al cáncer de mama metastásico, a los efectos de los tratamientos, a la neuropsicología, a los servicios sociales y a la psicooncología. El mensaje fue compartido: la atención integral mejora la calidad de vida y ayuda a sostener mejor todo el proceso de la enfermedad.
Talleres prácticos para pacientes y familiares
La jornada continuó por la tarde con más de diez talleres simultáneos impartidos por profesionales de la Asociación. Se trataron temas muy concretos que afectan al día a día de quienes atraviesan un diagnóstico de cáncer: sexualidad, soledad no deseada, comunicación, nutrición, fatiga oncológica, reincorporación laboral, prevención y acompañamiento en el entorno rural, entre otros.
Estos talleres para pacientes con cáncer y familiares tuvieron un enfoque útil y práctico. Sirvieron para resolver dudas, compartir experiencias y ofrecer herramientas que ayuden a afrontar mejor tanto el tratamiento como la etapa posterior. Es uno de los valores diferenciales de este congreso: llevar el debate a la realidad cotidiana de las personas.
Una jornada con emoción y mirada social
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la actuación de la cantautora ubetense Sara Ráez, que interpretó la canción Cada segundo cuenta, compuesta a partir de testimonios reales de pacientes de la Asociación Española Contra el Cáncer. La pieza se convirtió en un homenaje a quienes conviven con la enfermedad, a sus familias y a los profesionales que acompañan durante todo el proceso.
El congreso contó además con el respaldo de instituciones y del tejido empresarial, un apoyo que la organización considera clave para seguir impulsando iniciativas que mejoren la atención y el acompañamiento. La presencia conjunta de pacientes, especialistas, administraciones y sociedad civil reforzó la idea de que el cáncer requiere una respuesta compartida y sostenida en el tiempo.

Prevención y acompañamiento, dos claves que no pueden esperar
Más allá del balance de asistencia, la séptima edición del encuentro deja un mensaje de fondo: hablar de cáncer exige hablar también de prevención, escucha y cuidados. La Asociación recordó durante la jornada que entre el 40% y el 50% de los cánceres se podrían evitar y subrayó el peso del tabaco en buena parte de los tumores, insistiendo en la necesidad de reforzar las políticas preventivas.
El reto, por tanto, no es solo avanzar en diagnóstico y tratamiento. También pasa por garantizar que ninguna persona afronte la enfermedad en soledad, con desinformación o sin apoyo suficiente. Ese es el terreno en el que este congreso andaluz de personas con cáncer quiere seguir creciendo: escuchar mejor, acompañar más y poner a las personas en el centro.

Un encuentro centrado en las personas









