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Dani García: Más allá de las estrellas. Su receta del verdadero éxito

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Dani García: Más allá de las estrellas. Su receta del verdadero éxito

Las noches de Cenas con Chispitas siempre están llenas de magia, encuentros únicos y conversaciones que dejan huella. Pero hay noches que, además de especiales, son reveladoras. Es el caso de la cita que nos llevó hasta Tragabuches, un nombre con historia para Dani García, quien nos ofreció una charla sincera, sin filtros, sobre el éxito, el fracaso y la libertad de elegir el propio camino.

Una noche con chispitas de autenticidad en la que Dani no solo habló de cocina, sino también de la vida. De las decisiones que marcan un punto de inflexión, de las renuncias que a veces pesan más que los logros y de la constante lucha por encontrar el equilibrio entre la pasión y la felicidad.

Para mí fue muy especial tenerlo como protagonista. Ya que Cenas con Chispitas nació en su Atelier y durante muchas ediciones fue uno de los espacios anfitriones.

 

Tragabuches: Volver al origen para construir el futuro

Para Dani García, Tragabuches no es solo un restaurante; es un símbolo de sus comienzos, de la libertad creativa que disfrutó en su juventud. “Era el sitio donde cocinaba lo que me daba la real gana”, recordó con una sonrisa. Aquella cocina que en 1998 sorprendió al mundo y le otorgó su primera estrella Michelin fue el germen de todo lo que vino después.

Pero no todo en la alta cocina es brillante. Dani nos habló de la exigencia extrema, del sacrificio personal y de cómo, en ciertos momentos, el éxito puede convertirse en una trampa. “Cuando abrí Calima en Marbella, me sentía en la cima… pero también atrapado. Llegamos a perder más en invierno de lo que ganábamos en verano. Te ven en la prensa, en los medios, pero la realidad financiera es otra. Ahí es cuando empecé a cuestionarme si todo esto tenía sentido.”

Renunciar a la cima: el día que dejó las tres estrellas Michelin

Uno de los momentos más impactantes de la velada fue cuando compartió la historia de su renuncia a la tercera estrella Michelin. Un gesto que sorprendió al mundo gastronómico y que muchos interpretaron como un desafío a la tradición.

“El día que renuncié fue como cuando el rey Juan Carlos abdicó. Todo el mundo hablaba de ello. Yo estaba en otro sitio, viendo las noticias, y me acuerdo perfectamente del momento. La gente no lo entendía. Pero yo sí. Me parecía mucho más interesante dejarlo que seguir persiguiendo algo que ya no me hacía feliz”.

Dani explicó cómo la alta cocina, que para muchos es la cúspide de la gastronomía, le llevó a un nivel de estrés y autoexigencia que le pasó factura. “La autoexigencia me estaba matando”, afirmó.

No fue una decisión fácil. “Había cocineros que me llamaban y me decían: ‘Dani, ¿qué estás haciendo?’ Incluso inspectores de la Guía Michelin me decían que estaba loco. Pero yo lo tenía claro. El éxito no es un título, es sentirte bien contigo mismo.

 

La reinvención: de la alta cocina al imperio gastronómico

Lejos de desaparecer, Dani García ha convertido su renuncia en un trampolín para un modelo de negocio que ha revolucionado la gastronomía. Actualmente dirige más de 20 restaurantes en el mundo, desde Marbella hasta Nueva York, pasando por Londres y Dubai.

Pero si hay algo que le apasiona es la creación de marcas. “Me fijo mucho en el mundo de la moda. Quiero ser como un director creativo, como en las grandes marcas. No se trata solo de un plato, sino de toda la experiencia: la vajilla, el ambiente, el concepto. Me gusta tanto diseñar un restaurante de alta cocina como uno de pollo frito.”

Este giro estratégico ha sido clave para su crecimiento. “Cuando empecé, los cocineros vivíamos por pasión. Nos daba igual el dinero. Pero con los años te das cuenta de que la pasión no paga facturas. Quiero que mis hijas estudien fuera, que tengan oportunidades. No quiero solo sobrevivir, quiero vivir bien y disfrutar de lo que hago.

Y lo está consiguiendo. “En su día, en Calima, vendí mi coche porque no llegaba a final de mes. Hoy, sin embargo, puedo permitirme rechazar ciertos proyectos y enfocarme en lo que realmente quiero.”

 

El precio del éxito

Dani también reflexionó sobre la cultura del éxito en España y la diferencia con otros países. “Aquí, si tienes éxito, hay gente que está deseando verte fracasar”.

A pesar de todo, sigue adelante con su visión. “Cuando abrimos en Nueva York o en Londres, vemos que la cocina española sigue siendo percibida como algo barato. Pero eso tiene que cambiar. No podemos limitarnos a ser el país de las tapas y el jamón. Quiero que la gente se siente en un restaurante español y lo valore como lo haría con un francés o un japonés.”

Los sueños de Dani García

Cuando le preguntamos cuál es su sueño recurrente, Dani no lo dudó: “Desaparecer. Pasar desapercibido. Me encanta mi trabajo, pero si entro en un restaurante y me reconocen cinco veces, ya no disfruto igual. Cuando voy a Londres y nadie me conoce, me siento libre.”

Esa búsqueda de libertad ha marcado todas sus decisiones. Desde dejar la alta cocina hasta diseñar un modelo de negocio que le permita tener tiempo para sí mismo. “Antes quería tener un sábado libre al mes. Ahora tengo casi todos. Quería cenar en mi casa con mi familia, y lo hago. Ese es mi verdadero éxito.”

Una cena para recordar

La velada con Dani García no fue solo una conversación sobre gastronomía, sino una auténtica lección de vida. Un testimonio de coraje, de reinvención y de la importancia de saber cuándo soltar para seguir creciendo.

Tras la cena, los asistentes compartieron impresiones, algunos con la sensación de haber escuchado a un chef, pero sobre todo a un ser humano que ha sabido transformar su pasión en un proyecto de vida más allá de los reconocimientos.

Dani García nos regaló algo más que anécdotas: nos dejó la receta para entender que, a veces, soltar es el verdadero triunfo.

 

 

Fotografia: María Jiménez

 

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