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Roscón de Reyes: El debate nacional que divide a las familias (y cómo elegir el mejor)

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Roscón de Reyes: El debate nacional que divide a las familias (y cómo elegir el mejor)

Llega la noche del 5 de enero y, mientras los camellos beben agua en los balcones, en el interior de las casas españolas se libra una batalla silenciosa. No hablamos de quién se queda con el mando de la tele, sino de algo mucho más sagrado en estas fechas: el Roscón de Reyes. Lo que empezó como un bollo conmemorativo se ha convertido en el epicentro de un debate gastronómico que resurge cada año con más fuerza que el anterior.

La anatomía del conflicto: ¿De qué bando eres?

El Roscón es, probablemente, el dulce que más pasiones levanta. Estas son las tres grandes brechas que dividen a los comensales:

1. El relleno: ¿Puristas o innovadores?

  • Los Clásicos: Defienden el roscón «solo», sin nada que enmascare el sabor del agua de azahar y la ralladura de cítricos. Ideal para mojar en chocolate.

  • El Team Nata: La opción mayoritaria. Pero ojo: si no es nata pura (35% materia grasa), es un pecado capital.

  • Los Exóticos: Crema tostada, trufa, cabello de ángel o las nuevas tendencias de pistacho y Lotus. ¿Evolución o sacrilegio?

2. La fruta escarchada: El gran dilema

Es el «brócoli» de la repostería. Hay quien la adora por su toque vintage y quien se dedica a diseccionar el bollo para apartar esos trozos de color verde flúor. Dato curioso: La mayoría de los maestros pasteleros defienden que un roscón sin fruta no es un roscón, sino un brioche circular.

3. El haba y la corona: Una cuestión de honor (y de bolsillo)

La tradición es clara: a quien le toca la figura, se le pone la corona; a quien le toca el haba, paga el roscón. Esta costumbre se remonta a las Saturnales romanas, donde el «rey de la fiesta» era quien encontraba el haba (que entonces era un símbolo de prosperidad).

Cómo identificar un Roscón artesano (y que no te den «gato por liebre»)

Si vas a comprar uno de última hora, no te dejes engañar por el brillo. Un buen roscón debe cumplir estas reglas:

  • El peso: Un roscón artesano pesa. Si el bollo parece una nube de aire que no pesa nada, es industrial y lleva exceso de gasificantes.

  • El aroma: Debe oler a agua de azahar real y a naranja, no a esencia química de laboratorio.

  • La nata: Si al apretar un poco el bollo la nata se queda rígida y brillante como el plástico, huye. La nata de verdad se baja ligeramente y tiene un color blanco roto.

  • La duración: Un roscón de calidad se pone duro en 24 horas porque no lleva conservantes. Si tu roscón sigue tierno el día 10 de enero… sospecha.

Los mejores de «última hora»: ¿Dónde buscar?

Si no has hecho reserva, aún hay esperanza:

  1. Pastelerías de barrio con obrador propio: Suelen sacar tandas durante toda la tarde del día 5 y la mañana del día 6.

  2. Versiones de autor en tiendas Gourmet: Muchas tiendas delicatessen reciben repartos diarios de grandes pasteleros.

  3. El «Plan B» casero: Si eres valiente, siempre puedes comprar un buen brioche artesano y rellenarlo tú mismo con una nata montada de calidad en casa.

Y tú, ¿eres de los que aparta la fruta escarchada o de los que pelea por el trozo con más azúcar? Cuéntanos tu bando en los comentarios.

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