Un equipo de la Universidad de Málaga (UMA) y de IBIMA-Plataforma BIONAND ha identificado por primera vez astrocitos senescentes en cerebros de pacientes con alzhéimer. El hallazgo señala a estas células —clave para la salud cerebral— como una nueva diana terapéutica y abre la puerta a estrategias para frenar el daño neuronal asociado a la enfermedad.
Astrocitos senescentes: cuando la célula sigue viva, pero deja de proteger
Los astrocitos son las células gliales más abundantes del cerebro y desempeñan funciones esenciales: sostienen a las neuronas, ayudan a mantener el equilibrio del entorno cerebral y participan en mecanismos de protección. El estudio muestra que, en pacientes con alzhéimer, estos astrocitos pueden entrar en un estado de senescencia: no mueren, pero pierden capacidad funcional y cambian su comportamiento.
El trabajo se centra especialmente en pacientes con el genotipo APOE4, asociado a mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. En este contexto, los investigadores observaron un envejecimiento patológico prematuro de los astrocitos, con un efecto doble: por un lado, dejan de apoyar adecuadamente a las neuronas; por otro, adoptan un perfil proinflamatorio que agrava el daño en el tejido cerebral.
Entre las señales detectadas en estos astrocitos senescentes figuran daños en el ADN, alteraciones mitocondriales (estructuras clave en la producción de energía celular) y la liberación de moléculas que amplifican la neuroinflamación. Ese entorno inflamatorio compromete la supervivencia neuronal y se perfila como un mecanismo relevante en la neurodegeneración.
De la piel al laboratorio: iPSC para estudiar el alzhéimer en células humanas
Para investigar estos procesos con precisión, el grupo recurrió a una tecnología basada en células madre pluripotentes inducidas (iPSC). A partir de pequeñas muestras de piel de pacientes, reprogramaron células en el laboratorio hasta obtener astrocitos humanos funcionales. Este enfoque permite estudiar el alzhéimer directamente en células humanas y reducir las limitaciones de modelos animales, que no siempre replican la complejidad del cerebro.
Los resultados obtenidos en el laboratorio se validaron después mediante el análisis de tejido cerebral postmortem. El estudio confirma que alrededor del 80% de las células que mostraban signos de envejecimiento prematuro en la corteza cerebral correspondían a astrocitos, un porcentaje superior al observado en personas sanas de la misma edad.
Qué cambia este hallazgo: terapias dirigidas y fármacos senolíticos
En un escenario en el que todavía no existe un tratamiento capaz de curar o frenar de forma eficaz la progresión del alzhéimer, la identificación de esta nueva diana celular aporta una vía concreta para avanzar: intervenir sobre los astrocitos envejecidos.
El estudio apunta a estrategias innovadoras, como los fármacos senolíticos, orientados a eliminar o “reprogramar” células senescentes. La hipótesis es recuperar un entorno más protector para las neuronas, reducir la inflamación y, con ello, contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo.
Un trabajo liderado desde Málaga
La investigación ha sido desarrollada por el grupo NeuroAD (Neuropatología de la Enfermedad de Alzheimer) del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la UMA, con participación en IBIMA-Plataforma BIONAND y CIBERNED. El estudio, publicado en Journal of Neuroinflammation, está liderado por la doctora Antonia Gutiérrez y el doctor Juan Antonio García León, con Laura Cáceres Palomo como primera autora en el marco de su tesis doctoral.
El trabajo suma colaboración de instituciones internacionales como la Universidad de California en Irvine y en San Francisco, además de la Universidad de Sevilla, el Instituto de Biomedicina de Sevilla y CIBERNED, reforzando el enfoque multidisciplinar.


